Descubriendo nuevos sabores: el seitán

Posted in Carol Pino


La cocina vegana -como ya hemos comentado en artículos anteriores- se basa en respetar a los demás animales, y por ello en ingerir alimentos de origen vegetal (frutas, verduras, cereales, legumbres, frutos secos, semillas...) popularmente muy conocidos, y que podemos encontrar en cualquier tienda de barrio o supermercado. Pero hay ingredientes y sabores, que no son tan utilizados en nuestra cultura culinaria, pero no por ello son menos sabrosos, versátiles y nutritivos (como puede ser el caso de los derivados de la soja, o ciertos tubérculos, plantas y cereales todavía no muy usados y conocidos, como la quinoa). En otros casos, se trata de formas diferentes de trabajar ingredientes conocidos, como el es caso de la levadura de cerveza o del seitán, del que hablaremos en este caso.
Estos nuevos ingredientes, sin ser -como decimos- imprescindibles, amplían nuestro horizonte culinario con nuevos sabores y texturas, que hacen que la cocina vegana sea aún más variada, sabrosa, nutritiva y divertida.


EL SEITÁN

El seitán es un plato originario de la cocina japonesa y china. Su base es el gluten de trigo, que se obtiene al tratar el grano de este cereal.
El seitán se puede comprar ya hecho, e incluso cocinado de diversas formas, pero resulta mucho más económico hacerlo en casa. De forma tradicional se lava harina de trigo con agua, para separar el gluten del almidón, pero

también se puede comprar el gluten ya separado, en polvo, para elaborar el seitán casero de forma mucho más sencilla y rápida. Así, a partir de 1 kg de gluten podemos obtener 4 bolas de seitán. Es recomendable partir por la mitad cada bola, y congelar separadamente las que no vayamos a usar en el momento. Cada mitad nos servirá, por ejemplo, para preparar el 2º plato de 2 personas. Es decir, obtendremos seitán para unas 16 raciones con un coste total de aproximadamente 6€ (del gluten y el resto de ingredientes).

Básicamente se elabora mezclando gluten, especias, ajo y pan rallado, con caldo vegetal, y formando una bola que después se hierve en un caldo con salsa de soja, alga kombu y verduras que le aportarán sabor y nutrientes.

Se le suele llamar "carne vegetal" ya que su aspecto es similar (en cuanto a textura, forma, y color) una vez cocinado. Es un alimento muy suave y fácil de digerir. Puede prepararse de muchos modos: frito, a la plancha (con salsa de soja y ajo en polvo, por ejemplo), rebozado (con tempura), en estofados o guisos, empanado, como base de albóndigas, en brochetas, asado con guarniciones, en fajitas, etc.


A nivel nutricional, el seitán tiene un alto contenido en proteína (aproximadamente unos 24 gramos por cada 100 gramos de producto), y muy pocas calorías (sobre el 1%).
En la nevera, el seitán se conserva unos tres o cuatro días (guardado en un recipiente cerrado con su caldo o envuelto en papel film o de plata), pero se puede guardar congelado durante meses.

Así, encontramos en este alimento una fuente de nutrientes y una amplia variedad de opciones a la hora de consumirlo y disfrutarlo. Dejar de perjudicar al resto de animales no implica sacrificios (ni en alimentación ni en el resto de áreas). Es una actitud de respeto hacia los intereses de nuestros compañeros de planeta que, como nosotros, también quieren disfrutar de sus vidas en libertad.


El veganismo, como hemos comentado en artículos anteriores, no es sólo un tema de alimentación, sino una forma ética de vivir respetando a todos los animales. Así, podemos comprarnos ropa, zapatos y complementos confeccionados con algodón, cáñamo, esparto, lino, fibras sintéticas… sin ningún problema, y sin que eso suponga un mayor coste para nuestro bolsillo (tanto en verano como en invierno). También podemos asearnos y limpiar nuestra casa con una amplia gama de productos no testados en nadie que no quiera ser usado (los animales no humanos no dan su consentimiento para ello), y sin ingredientes de origen animal sin que suponga un mayor gasto, ya que hay muchas marcas que los ofrecen, en tiendas de todo tipo. También podemos entretenernos y divertirnos en actividades diversas donde no se use, esclavice o asesine a nadie, tan variadas y económicas como nos podamos imaginar.

 

En el tema de la alimentación, que es el que nos ocupa aquí, también comer vegano puede ser tan barato o caro como uno/a quiera. Los alimentos de base de la cocina vegana no son realmente caros: cereales, legumbres, frutas y verduras frescas, frutos secos… Con eso podemos comer cada día de forma variada, sabrosa y equilibrada (para cualquier duda puedes visitar: http://www.defensanimal.org/nutricion/). A esto podemos sumarle opcionalmente algunos ingredientes algo más caros, por no ser tan comúnmente comercializados, que amplían nuestra variedad y la enriquecen aún más, pero no suponen un gran dispendio, ya que, en caso de optar por ellos son gastos puntuales.

Así, no hay tampoco excusa económica a la hora de dar el paso al veganismo ;)



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